Transistores flexibles que se enrollan solos alrededor de tejidos

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Transistores  que se adaptan al cuerpo Humano

Unos nuevos transistores, con un diseño revolucionario, soportan su implantación dentro de un cuerpo vivo y además cambian de forma a fin de afianzarse en el tejido deseado, por ejemplo curvándose y enrollándose alrededor de un vaso sanguíneo o de un nervio.

El logro es obra de científicos de la Universidad de Texas en la ciudad estadounidense de Dallas y la Universidad de Tokio en Japón.

Estos transistores flexibles y capaces de adaptarse a un medio vivo son una avanzadilla de toda una gama de componentes electrónicos con las mismas características revolucionarias, que algún día podrían ser herramientas comunes para que los médicos aprendan más sobre lo que ocurre dentro del cuerpo de sus pacientes, e incluso estimular a éste en el marco de tratamientos médicos avanzados.

Este trabajo de investigación y desarrollo es una de las primeras demostraciones de transistores que pueden cambiar de forma y mantener sus propiedades electrónicas después de que sean implantados en el cuerpo.

Ingenieros y cirujanos han estado intentando colocar electrónica dentro del cuerpo humano durante bastante tiempo, pero uno de los problemas es que la rigidez típica de los dispositivos electrónicos convencionales no es compatible con los tejidos biológicos. Se necesita que el dispositivo sea rígido a temperatura ambiente para que el cirujano pueda implantarlo, pero lo bastante blando y flexible para enrollarse alrededor de estructuras tridimensionales intracorporales sin obstaculizarlas negativamente ni ponerlas en riesgo de otras maneras.

La nueva gama de transistores, desarrollada por el equipo de Takao Someya, Jonathan Reeder y Walter Voit, cumple estos requisitos.

Los polímeros con memoria de forma son la clave para hacer posible esta tecnología. Dichos polímeros responden al ambiente intracorporal y pierden rigidez cuando son implantados.

Fuera del cuerpo, antes de su implantación, al dispositivo se le «programa» el cambio de forma que ejecutará dentro del cuerpo. Cuando alcanza la temperatura típica del interior del cuerpo humano, el dispositivo pasa a ser flexible y blando, y cambia su forma del modo deseado.


Durante las pruebas, los investigadores usaron calor para activar el cambio de forma del dispositivo, en el lugar oportuno, en este caso junto a un cilindro tan pequeño como de 2,25 milímetros de diámetro, consiguiendo que, tal como se quería, el dispositivo se enrollase alrededor del cilindro. El dispositivo también se implantó en ratas. Los investigadores comprobaron, tras la implantación, que había adaptado su forma a la del tejido vivo con el que estaba en contacto, manteniendo al mismo tiempo unas propiedades electrónicas excelentes.

El próximo paso en esta línea de investigación es disminuir el tamaño de los dispositivos para que se puedan ajustar alrededor de objetos más pequeños. Otra vía de desarrollo futuro es ir más allá del transistor, incorporando más componentes en los dispositivos.

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