Francis Crick reveló el secreto de la vida

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Francis Crick reveló el secreto de la vida

(Noticias Kikiriki).- El premio Nobel Francis Crick, que con James Watson descubrió la estructura del ADN, el código de la vida, murió en el año 2004, en el Hospital Thornton de San Diego, California. De acuerdo con la información brindada por Brendolyn Williams, vocero del Salk Institute, estaba luchando contra el cáncer de colon. Tenía 88 años.

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Cuenta la leyenda que el 28 de febrero de 1959 Francis Crick -por entonces un joven de 37 años- entró en el Eagle pub, de Cambridge, y alardeó frente a los parroquianos que él y su colega americano James Watson habían descifrado «el secreto de la vida».

Se refería, por supuesto, a la estructura de escalera retorcida del ácido desoxirribonucleico, el ADN, la molécula que en el núcleo celular contiene la receta codificada para fabricar todas las proteínas de un organismo, que es capaz de transmitir los rasgos hereditarios de padres a hijos y de generación en generación.

Medio siglo más tarde, cuando científicos de todo el mundo descifraron completamente el genoma humano, habría que darle la razón. El descubrimiento de Watson y Crick constituye una piedra angular de la biología que abrió el camino tanto para los tests de paternidad, como para los alimentos genéticamente modificados, la clonación, las terapias genéticas, los exámenes prenatales y la detección de enfermedades hereditarias.

El 2 de abril de ese mismo año, un breve trabajo firmado por Watson (el «americano», entonces de 25 años) y Crick fue publicado en Nature con el título de «Una estructura para el ácido desoxirribonucleico». Tiene sólo seis citas. Crick ni siquiera poseía título de doctor, porque había interrumpido sus estudios mientras ayudaba a diseñar minas navales para la Royal Navy cerca de Portsmouth, durante la Segunda Guerra Mundial.

«Un mes después -escribe Matt Ridley en «Genoma, la autobiografía de una especie en 23 capítulos» (Editorial Taurus, 2000)- Gran Bretaña coronaba a una nueva reina y el mismo día una expedición británica conquistaba el monte Everest. Aparte de una pequeña noticia en el News Chronicles, la doble hélice no salió en los periódicos. Actualmente, la mayoría de los científicos la consideran el descubrimiento más trascendental del siglo, cuando no del milenio.»

El dúo Watson y Crick constituye uno de los más brillantes ejemplos de colaboración y amable competencia científicas. Ambos trabajaron con datos de muchos otros investigadores, especialmente de Maurice Wilkins y Rosalind Franklin, del King’s College, de Londres, cuyas radiografías de los cristales de ADN fueron fundamentales para desarrollar la teoría. Se cuenta que Crick alguna vez dijo que habían tenido suerte con el ADN: «Como América, estaba esperando ser descubierto», afirmó.

UNA MENTE INCISIVA

Hijo de un fabricante de zapatos, Francis Harry Compton Crick había nacido el 8 de junio de 1916 en Northampton, Gran Bretaña, y se apasionó por la ciencia desde chico. Dicen que mientras estaba en la escuela primaria intentó fabricar seda artificial, puso explosivos en botellas y los hizo estallar con una descarga eléctrica.

Después del descubrimiento, permaneció en Cambridge para completar su doctorado y ayudar a decodificar el código genético. Más tarde, en 1977, se trasladó a los Estados Unidos a un puesto especialmente creado en el Salk Institute de California. En 1981, propuso que la vida en este planeta empezó con microorganismos traídos de otro planeta en una nave espacial. En sus libros «La búsqueda científica del alma» y «The Astonishing Hypothesis», sostuvo la tesis de que lo que denominamos alma puede explicarse en términos de actividad cerebral.

Fue considerado un teórico brillante. «Como científico, tiene algo increíble -dice Diego Golombek, investigador del Conicet y de la Universidad de Quilmes-: después de convertirse en una eminencia en la biología molecular empezó a investigar el problema más grande de la biología, la conciencia. Ese cambio es muy difícil. Fue infatigable e hizo aportes increíbles en ambos campos. Los buenos científicos se meten con los grandes problemas, y si tienen que cambiar, cambian. Es un gran ejemplo muy difícil de imitar.»

«Francis Crick fue una mente brillante e incisiva. Una de las personalidades más influyentes de la biología, aunque provino de la física -dice el doctor Alberto Kornblihtt, del Instituto de Fisiología y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA-. Toda la biología molecular nació fundamentalmente de físicos que trataban de entender las bases físico-químicas de la vida. Su contribución tiene repercusiones impresionantes en el conocimiento del origen de los seres vivos, del funcionamiento de las células, tanto desde el punto de vista básico como productivo. Predijo cómo se duplica el ADN, la existencia de moléculas adaptadoras entre el gen y las proteínas, y también descubrió, junto con Sidney Brenner, que el código genético se manifiesta de a tres letras. Después quiso conocer las bases del estado consciente. Curiosamente, en el último paper que firma, figura como coautor un argentino, Gabriel Kreiman.»

UN TEÓRICO BRILLANTE

  • En 1953, publicó junto con James Watson en la revista Nature la descripción de la estructura del ácido desoxirribonucleico, o ADN, la molécula de la vida. Así, abrió el camino para los prodigios de la biotecnología y la terapia génica.
  • Desde hace dos décadas, se había abocado al estudio de la conciencia, considerado el mayor problema actual de la biología. Sostenía que lo que llamamos «alma» puede explicarse por la actividad neuronal.
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