
Mientras el Congreso de Argentina debatía cuántos derechos quitar a la clase trabajadora, la policía reprimió en las inmediaciones del Senado a miles de manifestantes que expresaban su rechazo a la reforma laboral impulsada por el inquilino de la Casa Rosada, Javier Milei. El saldo de la violenta jornada fue de al menos 300 heridos, 31 detenidos y 70 personas demoradas.
La titular del Ministerio de Seguridad, Alejandra Monteoliva, desplegó un operativo con más de 800 efectivos que reprimieron la multitudinaria protesta con gases lacrimógenos y balas de goma.
Alrededor de 562 manifestantes debieron ser asistidos por los equipos de las postas sanitarias en salud de los partidos de izquierda, CEPA y la CPM. Entre tanto, los 70 demorados en la calle Lima, entre México y Chile, en su mayoría fueron identificados y liberados posteriormente.
Incluso, utilizaron “las pistolas lanzagases que el gendarme Guerrero disparó contra el fotógrafo Pablo Grillo” en una de las Marchas de los jubilados, de acuerdo a los reportes de los organismos de derechos humanos que monitorearon la marcha.
La Gendarmería y los camiones hidrantes comenzaron a disparar agua y gas pimienta hacia todas las personas que, casi en su totalidad, se manifestaban de manera no violenta, al tiempo que los congregantes denunciaron la presencia de infiltrados para entorpecer la movilización.
“Fue un despliegue represivo completamente injustificado porque la mayoría de la gente estaba concentrándose de manera totalmente pacífica. Incluso, algunos grupos ya estaban desconcentrando”, precisó el director del Programa de Violencia Policial de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), Rodrigo Pomares.
Entre tanto, la persecución contra la prensa no paró como es habitual por el Gobierno de la Libertad Avanza. En este sentido, el cronista de Radio Gráfica Mario Sadras, contó que la policía le disparó con balas de goma.
“Me apuntaron a la cabeza, me pegaron a centímetros del ojo”, acotó.
El debate parlamentario en el Congreso ha tenido lugar en torno al proyecto de ley de reforma laboral impulsado por el presidente Javier Milei.
Asimismo el dirigente del Movimiento de Trabajadores Excluidos Nicolás Caropresi, que fue demorado y luego liberado, remarcó que “nos detuvieron de una manera completamente perversa. Nos veníamos retirando por la vereda a esa altura, venían de atrás tirándonos balazos de goma. Adelante cruzaron la moto, nos hicieron un corralito de los dos lados. Nos tiraron al piso y nos tiraron gas cuando estábamos en el piso. Era gente q se estaba retirando tranquila, vinieron a buscar venganza”.
El proyecto de ley habilita que el empleador pueda modificar unilateralmente las condiciones de trabajo.
Entre tanto, el trabajador que se sienta afectado por una alteración de las condiciones laborales solo podrá optar por considerarse despedido sin causa, lo que obliga al trabajador a elegir entre aceptar el cambio impuesto o perder su empleo, sin la opción de reclamar el restablecimiento de las condiciones originales.
A esto se le suma que uno de los objetivos de la reforma es hacer que el despido y el conflicto judicial sean más económicos y predecibles para las empresas. Además bloquear o tomar un establecimiento será considerado una infracción muy grave, y los trabajadores que realicen dichas protestas no obtendrán su remuneración salarial, y el riesgo de otras medidas arbitrarias.

