
Como preparación a la celebración de los 155 años del tradicional «Baile de la Hamaca», que como cada año se realiza el martes de Carnaval, se llevó a cabo la entrega de insumos a la «Fundación Baile de la Hamaca» y a la agrupación «Tambores de San Millán» en Puerto Cabello para el impulso de la cultura en la entidad, actividad organizada por la Gobernación del estado Carabobo, a través de la Fundación Festivales de Carabobo.
Germán Otero, presidente de la Fundación Festivales de Carabobo, señaló que se hizo un importante donativo de telas, velas, flores, entre otros recursos que son esenciales para que los cultores y portadores patrimoniales lleven a cabo esta tragicomedia que incluye teatro, danza y música, declarada por el Ejecutivo nacional como Bien de Interés Cultural de la Nación en 2018.
«Estamos sumamente contentos de venir a visitar el cultural barrio de San Millán, al tradicional Baile de la Hamaca y a la familia Villanueva, la cual sigue esta hermosa expresión cultural que va de generación en generación», expresó.
Por su parte, Hermán Villanueva, presidente de la agrupación “Tambores de San Millán», destacó el apoyo recibido por las autoridades gubernamentales para la preservación de las diferentes manifestaciones culturales, dando cumplimiento a las instrucciones emanadas por el Presidente Nicolás Maduro, y ejecutadas de forma conjunta por la Presidenta encargada Delcy Rodríguez y el Gobernador del estado Carabobo, Rafael Lacava.
«En nombre de la comunidad, de la agrupación Tambores de San Millán y de la Fundación Baile de la Hamaca, estamos muy agradecidos una vez más por este agasajo que nos hacen cada año y que nosotros recibimos con mucho beneplácito «, comentó.
El Baile de la Hamaca comienza su celebración con una vigilia el lunes de Carnaval en horas de la noche en la Casa del Tambor del barrio San Millán. Luego, el martes cerca del mediodía, una vez los hamaqueros hacen su juramento con vara en mano, salen con el cortejo en compañía de las lloronas para recorrer la hamaca decorada con flores.
Esta manifestación cultural, fue traída de la isla de Curazao, y a lo largo de más de 150 años, se ha celebrado con fervor por parte de hombres y mujeres que con compromiso, han sido garantes de su permanencia a través del tiempo.


