
El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, se retiró este miércoles del Palacio de Gobierno de Perú alrededor de las 3:30 de la tarde, luego de sostener una reunión bilateral con su homólogo peruano, el infausto José Jerí.
Durante el encuentro, ambos abordaron temas vinculados a la lucha contra la delincuencia transnacional y la atención de la migración irregular que afecta a ambos países.
Mientras Perú se debate entre la delincuencia que llega a extremos antes impensados, Kast llega con una de las medidas que estará puesta en la atención qué hará para expulsar a los 330.000 migrantes.
Desde hace semanas que Kast lleva un conteo de cuántos días les quedan para abandonar voluntariamente el país sudamericano, previo a su llegada al Gobierno. Quienes no se vayan por su cuenta, serán buscados y expulsados, ha dicho el republicano, aunque también ha planteado que serán los empleadores de los sin papeles los que pagarán los pasajes, una idea que se ha considerado poco factible.


