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NYT: Las razones de porque Trump apartó a María Corina Machado

Según The New York Times:

Los servicios de inteligencia estadounidenses sugirieron que la líder de la oposición venezolana tendría dificultades para dirigir el gobierno. Pero su relación con los funcionarios de Trump se había agriado desde hace meses.

Incluso antes de la veloz incursión estadounidense en la capital de Venezuela, el presidente Donald Trump había tomado una decisión crucial sobre lo que sucedería una vez que el líder del país, Nicolás Maduro, quedara fuera de juego.

Trump no apoyaría a María Corina Machado, la líder de la oposición que dirigió una exitosa campaña electoral contra Maduro en 2024 y quien tenía la mayor legitimidad popular para dirigir el país.

Entre bastidores, Trump llegó a su conclusión basándose en varios factores cruciales, incluida la información de inteligencia estadounidense que sugería que la oposición tendría problemas para dirigir el gobierno, y una relación agria entre Machado y altos funcionarios de Trump, según cinco personas con conocimiento de su toma de decisiones.

“Creo que sería muy difícil para ella ser la líder”, dijo Trump el fin de semana, después de que la misión terminara con Maduro bajo custodia estadounidense. “No tiene el apoyo ni el respeto dentro del país. Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto”.

En su lugar, Trump se decantó por la vicepresidenta de Maduro para que tomara el timón.

Para Machado, los comentarios de Trump fueron un golpe bajo, y supusieron una ruptura pública de Estados Unidos con una dirigente que había pasado más de un año intentando congraciarse con Trump, hasta el punto de que cuando Machado recibió el Premio Nobel de la Paz, que él codicia, se lo dedicó.

El presidente se había dejado convencer por los argumentos de altos funcionarios, entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio, quien dijo que si Estados Unidos intentaba respaldar a la oposición, podría desestabilizar aún más el país y requerir una presencia militar más robusta en su interior. Un análisis de inteligencia clasificado de la CIA también reflejaba esa opinión, según una persona familiarizada con el documento.

Para Trump, lo importante en Venezuela es el petróleo, no promover la democracia.

Y aunque Machado ha hecho todo lo posible por complacer a Trump, en realidad su relación con la Casa Blanca llevaba meses deteriorándose. Altos funcionarios estadounidenses se habían sentido frustrados por sus valoraciones sobre la fortaleza de Maduro, pues consideraban que ella proporcionaba informes inexactos de que él estaba débil y al borde del colapso. También se mostraron escépticos sobre su capacidad para tomar el poder en Venezuela.

Los representantes de Machado no respondieron a las solicitudes de comentarios.

De hecho, ella había sido una fuente de fricción dentro del gobierno de Trump desde poco después de que él volviera al poder el pasado enero.

Poco antes de una visita a Caracas, en enero, Richard Grenell, enviado de Trump, se reunió con los representantes de Machado en el hotel Waldorf Astoria de Washington. Grenell les pidió que concertaran una reunión en persona con Machado en Caracas y les solicitó una lista de presos políticos que querían que fueran liberados.

Pero la reunión en persona nunca se produjo. Machado, a pesar de las promesas de la delegación estadounidense de que estaría protegida, se negó a reunirse con Grenell. En su lugar, se concertó una llamada telefónica durante su visita, según varias personas informadas de la llamada.

La llamada fue cordial. Pero con el tiempo, la relación se deterioró, según personas informadas sobre las interacciones. Machado y su equipo ignoraron la petición de una lista de presos políticos, por aparente deseo de evitar acusaciones de favoritismo o de dar a entender que su movimiento participa en las negociaciones.

Grenell presionó repetidamente a Machado para que expusiera su plan para apuntalar a su candidato sustituto, Edmundo González, en el cargo después de que se le impidiera presentarse. Se sintió frustrado cuando ella no expresó ninguna idea concreta sobre cómo poner en el poder al gobierno elegido democráticamente, según personas informadas de las conversaciones.

Por su parte, a Machado también le molestó que Grenell, a diferencia de Rubio, no denunciara enérgicamente a Maduro como ilegítimo. Grenell dijo a sus colegas que tal declaración, aunque cierta, socavaría su labor diplomática.

Grenell declinó hacer comentarios.

Por ahora, Trump y Rubio han dicho que están centrados en trabajar con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, vicepresidenta durante el mandato de Maduro.

“Estamos lidiando con la realidad inmediata”, dijo Rubio el domingo en el programa Meet the Press de NBC. “La realidad inmediata es que, desafortunadamente y por desgracia, la gran mayoría de la oposición ya no está presente dentro de Venezuela. Tenemos cosas a corto plazo que hay que abordar de inmediato”.

Freddy Guevara, ex diputado venezolano que vive exiliado en Nueva York y es miembro de la coalición de Machado, dijo que no sabía por qué la Casa Blanca había optado por seguir adelante con Rodríguez, pero que su mejor conjetura era que era el camino más fácil por ahora.

“Creo que los estadounidenses no apuestan por la revolución, sino por las reformas”, dijo.

Él y sus compañeros de la oposición se centran ahora en presionar primero para que se libere a los presos políticos en Venezuela y luego para poder regresar a Venezuela y competir en unas elecciones abiertas.

“Vamos a seguir organizando a la gente y haciendo lo nuestro dentro de Venezuela”, dijo Guevara. “Pero quien tiene ahora el arma en la mano es el gobierno estadounidense. Y esperamos que estos tipos aprendan que los estadounidenses no están jugando, y que ahora existe una amenaza creíble si no cumplen”.

El apoyo de Trump a Rodríguez también está obligando a algunos republicanos, que han sido firmes partidarios de Machado, a adoptar posturas difíciles. Los tres congresistas republicanos de Miami se enfrentaron a repetidas preguntas en una rueda de prensa el sábado por la noche sobre por qué Trump había desestimado a Machado.

Uno de los legisladores, el representante Mario Díaz-Balart, se ofendió ante cualquier sugerencia de que él o sus colegas ya no apoyaban a Machado. Reiteraron su firme apoyo a ella, pero no dieron ninguna explicación sobre las palabras de Trump.

“Estoy convencido de que cuando haya elecciones, tanto si hay nuevas elecciones como si se decide aceptar las viejas elecciones, las más recientes elecciones, la próxima presidenta democráticamente electa de Venezuela va a ser María Corina Machado”, dijo Díaz-Balart.

Machado, hija de un magnate conservador, había construido fuertes conexiones en el Partido Republicano durante las décadas que pasó en la política venezolana, pero parecía poco preparada para la transformación del partido en una máquina política transaccional e ideológicamente agnóstica bajo el mandato de Trump.

El rechazo categórico a cualquier diálogo o contacto con el gobierno de Maduro ha sido uno de los pilares de la estrategia política de Machado, una estrategia que le ha granjeado el respeto y el apoyo de la mayoría de los venezolanos, pero que ha mermado su capacidad para construir una coalición más amplia capaz de posibilitar su ascenso al poder.

El apoyo inequívoco de Machado a las sanciones ha destruido sus relaciones con la élite empresarial de Venezuela, que había construido un modus vivendi con Maduro para seguir trabajando en el país tras un cuarto de siglo de gobierno de su movimiento.

Los asesores económicos de Machado han argumentado que cada dólar que entraba en Venezuela era un dólar para Maduro, una postura radical que había alienado a muchos miembros de la sociedad civil venezolana que trabajan para mejorar las condiciones de vida en el país. Su mensaje había empezado a imitar cada vez más las opiniones de la diáspora y se desviaba de las realidades de quienes permanecían en Venezuela.

A medida que Trump endurecía sus sanciones económicas contra Venezuela en los últimos meses, Machado permaneció en gran medida en silencio, reduciendo sus declaraciones a elogiar a Trump y a centrar la atención en el sufrimiento de los cientos de presos políticos venezolanos.

Machado no ha emitido ningún comentario sobre la cancelación de la mayoría de los vuelos con destino a Venezuela, la deportación de decenas de miles de migrantes venezolanos de Estados Unidos, la disparada inflación del país o el colapso de los ingresos del petróleo, que financian la importación de bienes básicos al país.

En cambio, los miembros del equipo de Machado y sus aliados en el exilio se lanzaron a las redes sociales para atacar y desacreditar a figuras públicas cuyo trabajo se desviaba de sus puntos de vista.

Estas acciones le costaron a Machado el apoyo de miembros del Partido Demócrata y de muchos empresarios, estadounidenses y venezolanos, que tenían intereses en Venezuela e influencia en la órbita de Trump.

Orlando J. Pérez, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad del Norte de Texas en Dallas, dijo que el comentario de Trump del sábado sobre Machado le conmocionó.

“La afirmación de que ella no es respetada dentro del país, creo que es, no es cierta a primera vista”, dijo. “Está claro que es la líder de la oposición más popular. Está claro que tiene la legitimidad que le da el Premio Nobel de la Paz”.

Pero Pérez dijo que el comentario de Trump reflejaba la inviabilidad de que Machado tomara el poder sin una presencia militar estadounidense significativa.

“No tienen las palancas del poder”, dijo refiriéndose a Machado y González. “No tienen las instituciones y, sin la ayuda de Estados Unidos, no van a volver al poder en Venezuela”.

Los comentarios de Trump también calaron hondo entre los venezolanos del sur de Florida, quienes suelen sentir un profundo afecto por Machado.

“Nos sorprendió un poco lo que dijo sobre María Corina”, dijo Nelson Jiménez, de 55 años, quien abandonó Venezuela en 2020.

Jiménez dijo que Trump podría estar “mal informado” sobre el apoyo que Machado tiene en Venezuela. “Creo que se equivoca”, dijo.

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