
Por Guillermo Vizcaya.
Abro Tik Tok y me encuentro una escena, dicha escena protagonizada por Jonathan Molly, sí, el mismo que destruye a su papá para ganar «Like » por las redes sociales, conmocionado se abalanza sobre su esposa para despertarla, con el objetivo de avisarle que Trump, había retenido a Maduro y que la dictadura había terminado, acto seguido, los niños despiertan y se abrazan como un escena final de «Pesadilla En La Calle del Infierno», la escena fue tan mal montada que parecía una vaina de ésas balurdas de las telenovelas mexicanas.
Katherine Fulop haciendo gala de su oligofrenia perpetua, declara que no importa que se lleven el petróleo, lo importante es ser libres.
Franklin Virguez el embajador de la estupidez y miembro activo del celibato intelectual, expresa su emoción contra Nicolasito, lo hace en una especie de monólogo, muy mal actuado, bueno, decir Franklin Virguez y mala actuación es redundar.
Seguidamente, aparece la cantante Karina (Lo que queda de ella) La pro israelí, mata niños de Palestina, lloró ante su iPhone 17, conmovida por el cambio que ha de venir ( Hay que resaltar que Karina cada vez que estaba mamando, se venía a Venezuela y llevaba sus 20 mil dólares) sigo, la caraja monta el drama y explica su gran amor por Venezuela, drama que continúa un cómico de pacotilla, sacado de la casa del truco que se hace llamar «Marko Music» experto en hacer papel de mujer y llorar falsamente en cámara, luego en el remate payasistico, George Harris, cómico venezolano que fue abucheado en Chile por chimbo y mal ubicado, intenta hacer una reflexión profunda, pero no puede, su manía de burlarse de la idiosincrasia del venezolano, no se lo permite.
Guillermo Davila, saca un video celebrando el hallazgo norteamericano y justificando la acción, porque Maduro según él, es un violador de los derechos humanos y bla, bla, bla, olvidando que se fue del país, luego que en el 2002, le diera una soberana patada(Literal) a Cecilia Todd cuando esta era, la presidenta de la casa del artista.
Así podría enumerar un sin fin de analfabetas funcionales de la fauna seudo artística venezolana, gente que tenía privilegios en la 4ta. República y que le importaba un bledo los pobres, pero que cuando la llama de sus glorias se extinguió, terminaron sumergidos en las celdas de los recuerdos y en el ocaso de sus adicciones.
Ahora vayamos a lo filosófico, esta gente no tendría nada de malo, porque adversen a Maduro, ni nosotros estuviéramos tampoco que sentirnos mal, porque todavía los escuchemos a ellos en una que otra fiesta retro, al final, cada quien termina siendo esclavo de su época y uno por lealtad etaria, les perdona sus posiciones, el problema real, es el grado de arrastramiento, y servilismo que tienen con los gringos, creo que lo hacen público para ver si los yankees los premian con alguna vaina o les dan la nacionalidad o vaya usted a saber, ellos nunca le cuestionan nada a esa gente.
A ellos, el irrespeto a la soberanía del estado y la autodeterminación de los pueblos, les sabe a KASABE. Los muertos que hubo, les saben a nada, son daños colaterales y bueno, están justificadas esas muertes, porque así deben pensar todos los sobrinos del Tío Sam.
La farándula que no es arte, aclaro, porque hay gente nuestra que por ignorancia supina, los ve como artistas reales y les jalan bolas como si estuvieran frente a Renny Otolina o un Alfredo Sadel por ejemplo, estos agentes encubiertos de la idiotez, solo saben convertir seudo escenas melo dramáticas, en sketch de principiantes, son tan mediocres que terminan hasta entre ellos mismos compitiendo, para medir quien tuvo más éxito y recoge más seguidores.
Aquellas aguas, vinieron de ésas fuentes frivolas y hoy beben ese néctar con los labios miserables de los faranduleros venezolanos que viven en miami, maldiciendo y burlándose de la clase trabajadora.
Sencillamente patéticos.





