Icono del sitio Noticias kikiriki

Visión y Opinión Delcy Rodríguez: Valiente y guerrera, orgulloso de que lleve las riendas del país. Por: Jesús Santander

En Venezuela, la figura de Delcy Rodríguez se erige como un símbolo de valentía y determinación. Su papel como Presidenta (e) y líder en procesos de negociación refleja no solo una estrategia política, sino un profundo sacrificio personal y emocional. Rodríguez ha tenido que sentarse en la mesa de diálogo con los «verdugos» de su padre, Jorge Rodríguez, quien asesinado bajo custodia estatal en 1976. Esta experiencia personal, lejos de ser un obstáculo, se convierte en un motor que impulsa su búsqueda de estabilidad y paz para Venezuela.
El Amor por la Patria que proyecta al participar en estas negociaciones es digno de admiración. Su narrativa trasciende el resentimiento personal y se enfoca en un objetivo mayor: la estabilidad política del país. En un entorno donde el conflicto y la polarización parecen ser la norma, Rodríguez demuestra que el diálogo puede ser una herramienta poderosa para construir puentes y buscar soluciones.
Además, su gestión diplomática está intrínsecamente vinculada a la defensa de la soberanía nacional. Al referirse a los «héroes y heroínas del 3 de enero», Rodríguez no solo evoca un sentido de identidad y resistencia ante las agresiones externas, sino que también redefine su interacción con opositores y actores internacionales. Lejos de ser vista como una debilidad, su disposición a dialogar se convierte en un acto de resistencia, un compromiso con el futuro de las nuevas generaciones de venezolanos.
El discurso de Delcy Rodríguez también tiene una función crucial de cohesión interna dentro del chavismo. Al validar el dolor histórico de su base política y presentarse como una líder que «aguanta» el contacto con el adversario por el bien común, logra legitimar los acuerdos alcanzados en contextos de negociación internacional. Este mensaje es vital para asegurar a sus seguidores que cualquier concesión o diálogo es una acción táctica y patriótica, diseñada para fortalecer la revolución.
Su postura sobre la negociación se centra en el deber. Para Rodríguez, dialogar no es buscar afinidad con el otro, sino una responsabilidad ineludible para evitar el conflicto civil y proteger el bienestar de «las niñas y niños» del país. Así, transforma el acto de negociar con el enemigo político en una narrativa de heroísmo y compromiso estatal.
En este contexto, yo, Jesús Santander, confío plenamente en Delcy Rodríguez y en el alto mando político de la revolución. Su valentía y determinación son un faro de esperanza en estos tiempos inciertos, y estoy orgulloso de que ella lleve las riendas del país. La historia nos enseñará que la verdadera fuerza reside en la capacidad de dialogar y construir juntos un futuro mejor para todos los venezolanos.
En Carabobo, junto al Gobernador Rafael Lacava y el liderazgo Regional y Local, aportamos nuestro grano de arena, para garantizar La Paz y el crecimiento económico, que permita mejorar la calidad de vida del Pueblo Carabobeño, “Aquí Nadie se Rinde”.
@jesussantanderL
Salir de la versión móvil