
Vecinos de las comunidades aledañas a la UEP Roraima ubicada en la Cooperativa de Maracay en el estado Aragua denunciaron que la niña del Trastorno del Espectro Autista V. B. es objeto de exclusión, burlas y señalamientos constantes debido a su condición por parte de los educadores y alumnos de dicha institución.
Los denunciantes que prefirieron mantenerse en el anonimato por represalias aseguran que, «lejos de encontrar un espacio seguro, vivió un entorno que vulneró su bienestar emocional. No se implementaron las adaptaciones curriculares recomendadas por especialistas, ni se promovieron medidas reales de integración. La falta de acompañamiento y la permisividad ante las situaciones de acoso agravaron su aislamiento. La educación inclusiva no es un favor, es un derecho. Los niños con autismo no necesitan lástima, necesitan respeto, ajustes razonables y apoyo profesional. Lo más alarmante es que el impacto emocional fue tan profundo que se generó un riesgo serio para su salud mental. Ningún niño debería llegar a sentirse así dentro de un centro educativo. Además, denunciamos que se habrían generado comentarios que afectan su posibilidad de ingresar a otras instituciones, prolongando el daño más allá de las aulas. Hacemos un llamado firme a las autoridades competentes para que investiguen a profundidad, verifiquen el cumplimiento de las normativas sobre educación inclusiva y garanticen la protección integral de los niños y adolescentes. Esto no es un ataque, es un llamado a la responsabilidad. La inclusión no puede ser un discurso vacío. El silencio también es complicidad», indicaron los vecinos.
Las iniciales de la mamá son J. S.




